ENTREVISTA

“Eso de las nuevas tecnologías huele un poco a naftalina”

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Toni Calatayud y Joaquín Castro son, técnicamente, dos jubilados… Pero se niegan a jubilarse. A través de la asociación SECOT disfrutan poniendo su experiencia, que es mucha, al servicio de los emprendedores. Por Oriol Sumsi  Fotos Maribel Álvarez

Nos damos cita en “el Cata”, cómo no. Un local que, pese a su longevidad, mantiene intacto su espíritu original. Exactamente igual que ellos. Pese a su edad (Toni tiene 85 y Joaquín 65) parecen tener más ideas y energía que muchos millennials.

85 años dan para mucho, imagino.

Ya lo creo. Además mi vida profesional empezó muy pronto, mientras estudiaba derecho. Trabajando de abogado descubrí que no es como en las películas: los casos se resuelven por teléfono, no en los juicios. No me gustó. Luego me dediqué al  periodismo, fui de la primera promoción de periodistas en España. Pero en aquella época sólo se podía hablar de fútbol y de Franco, así que me aburrí también. Y fue así como finalmente me pasé al campo de la publicidad, donde acabé siendo director en España de la firma J. Walter Thomson.

Impresionante carrera.

Aprendí muchísimas cosas…

Hasta que se jubiló.

Sí, cuando acabé de trabajar me pregunté: ¿Y ahora qué haces? ¿Dejarlo todo? No, el mundo sigue dando vueltas, algo tendré que hacer. Fue así que entré en SECOT [Seniors Españoles para la Cooperación Técnica], donde nos dedicamos a ayudar a los que tienen problemas empresariales. Ahí es donde conocí a Joaquín. Eso nos obliga a estar al día, a conocer las nuevas tecnologías… Concepto que nos pone nerviosísimos.

¿Por qué?

Porque no tienen nada de nuevas, huelen a naftalina. La gente no se da cuenta de que no son más que medios, no fines. Han influido tanto en la vida actual, que ahora sólo se piensa en cómo hacer las cosas, pero el qué y el por qué se dejan de lado. Hoy en día, en la comunicación, por culpa de las nuevas tecnologías, la imagen es más importante que el contenido.

Somos un poco la voz de la consciencia, les hacemos razonar sobre lo que quieren hacer

¿Cómo funciona exactamente SECOT?

Ayudamos a los jóvenes empresarios, a los llamados “emprendedores” [se ríen]… A bajarles del carro.

¿Por qué se ríen?

Porque ahora se habla mucho de ello, pero eso de “emprendedor” ha existido siempre. Es una persona que quiere crear una empresa, un empresario.

Entiendo. Y les “bajan del carro”, decían.

Sí, porque vienen con ideas de fuera, impuestas, que no han salido de ellos. Nosotros les preguntamos: “¿Esto te gusta a ti? ¿Por qué montas un bar? ¿Realmente te gusta? ¿Te tomarás una copa de vino con el repartidor?”

Ayudamos a quien se deja ayudar, esto es importante. Que sienta la necesidad de que alguien lo ayude. Le escuchamos y hacemos que piense en voz alta.

Lo importante no es decir: “Tienes que hacer esto”. Sino: “¿Tú cómo lo ves?” De ahí viene nuestra actitud ante las nuevas tecnologías. Lo importante no es el cómo, esto viene después. Lo importante es el qué. Cuando alguien nos viene con una idea, normalmente es porque ha leído algo, porque alguien le ha dicho algo. Pero la pregunta es: “¿Tú qué quieres ser?”

Parece una tarea de filósofos.

Sí, puede ser. Somos un poco la voz de la consciencia, les hacemos razonar sobre lo que quieren hacer.

Cuando nos viene una bailarina que quiere montar una agencia de representación de bailarinas, por ejemplo, no tenemos ni puñetera idea del tema. Pero le ayudamos a que piense en esa idea como un negocio. Si se quiere ganar la vida con ello tiene que pensar en multitud de detalles, y nosotros le hacemos pensar en ellos. Pero de danza yo no tengo ni idea, claro. Yo siempre me he dedicado al mundo industrial.

Para ganar dinero, o te gusta lo que haces o no va a terminar funcionando

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Él es de ciencias y yo soy de letras.

Se deben complementar bien.

Sí, yo soy más cuadriculado, que se dice. Y aplico esto. Con el pensamiento lógico empresarial, ayudas a que la gente a que tire adelante. Lo fundamental es que la gente tenga pasión por llevar a cabo ese negocio. Si existe esta pasión, al final lo termina llevando a cabo.

Una cosa es montar un tinglado “porque el mundo va hacia allá” o porque está de moda… Y otra cosa es montar un tinglado que a ti te guste. La diferencia en que te guste realmente o en que lo hagas por inercia, es que lo que te gusta lo haces de verdad, y ofrecerás cosas interesantes, mientras que si haces simplemente “lo que se está haciendo” hay más posibilidades de que te vaya mal.

Lo fundamental, cuando alguien monta un negocio, es ganar dinero, pero para ganar dinero o te gusta lo que haces o no va a terminar funcionando. De ahí que de los negocios que se abren, al cabo de un año han desaparecido más del 70%.

¿Tantos fracasan?

Sí. Aquí en Sant Cugat, si vas de la estación hasta el Monestir, verás que al cabo de un año hay seis, siete, ocho tiendas que han cerrado.

¿Hay una parte impredecible, no?

Sí, hay muchos factores, incluida la suerte.

Muchos intentan imitar a los triunfadores.

Hay una cosa que no se puede imitar, y es el entorno. El famoso Amancio Ortega, por ejemplo. El entorno en el que él desarrolló su negocio ya no existe, él lo cambió. Intentar hacer lo que él hizo no dará los mismos resultados.

¿Cómo ven a los jóvenes de hoy en día?

Hay de todo. Hay jóvenes que quieren tirar adelante y ganarse la vida, y otros que son muy pasotas y enseguida tiran la toalla. En general creo que tienen menos espíritu de superación o de lucha que la juventud de hace unos años.

Quizá están más difíciles las cosas.

Quizá ahora está más difícil, pero también hay más posibilidades. Cuando yo estudiaba había un 20% de carreras de las que hay ahora. Por otra parte antes se tenía “un trabajo para toda la vida” y eso ahora ya no existe. De todos modos esta situación ayuda a que la sociedad se desarrolle y crezca más. Si tienes un trabajo para toda la vida, el espíritu de formarte más, de superación, desaparece.

Fíjate en el fenómeno Trump, presidente…

Cuidado que cuando se publique esta entrevista ya habrán sido las elecciones, tiene que acertarlo… [esta entrevista se hizo el lunes 7 de noviembre, un día antes de las elecciones presidenciales de Estados Unidos]

El fenómeno Trump se da ahora porque los valores han cambiado. Da un poco igual todo. Aunque en algunas cosas le rechacen, le votarán igual. De hecho, siempre ha habido “Trumps”, lo que pasa es que ahora triunfan en política. En España ha habido varios, como Ruiz Mateos… Quizá con menos publicidad. Mi padre trabajó para uno de ellos, un tal Julio Muñoz, que se dedicaba a los tejidos y que fue uno de los primeros en amasar una gran fortuna. Pueden seguir pensando que Trump tiene cosas malas, pero le votarán igual, porque lo que hay ahora tampoco les convence.

          

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