COS i ÀNIMA

Yoga: un cambio de percepción es posible

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¿Tu primer día? Bienvenido, caminante. Por Cristina Franch

Cada día se acercan personas a las escuelas de yoga, y sus motivaciones son muy distintas: estrés, dolor de espalda, falta de concentración, necesidad de aprender a relajarse, desánimo, ganas de estar bien, o simple curiosidad… Vienen muy decididas o titubeantes, algunas con un cierto temor y desconfianza hacia estas disciplinas importadas. Bajo todas, reconocido o no, subyace un cierto dolor emocional, el sufrimiento, el desasosiego que se genera en este mundo que nos ha tocado vivir.

El profesor de yoga se reconoce en el que llega, recuerda sus inicios y sus propios temores. Es uno más en el camino, y tiende la mano al recién llegado para acompañarle. Y, por dentro, con la mirada, le dice: “Amigo, no sabes cómo te entiendo. Ahí mismo estamos todos. Yo también sufro, pero quizás ahora tengo algunas herramientas que me ayudan. Y también recuerdo mi primer día: no sabía qué era esto del yoga, cómo tenía que ir vestida, tenía temor a hacer el ridículo, pensaba que no sería capaz…”

Y esto del yoga, ¿qué es exactamente?

Según Los yoga sutras de Patanjali, uno de los textos fundacionales del yoga, yogash-chitta-vritti-nirodhah: Yoga es el cese de la identificación con las fluctuaciones de la mente (definición del traductor e intérprete Marshall Govindan).

Es decir, yoga es dejar de creer que eres las emociones, los pensamientos y las experiencias de esta vida y reconocer tu esencia, aquello de ti que es inmutable. Es, digamos, una desprogramación y una oportunidad de volver a casa, de tocar nuevamente la paz del inocente. Es despertar a una experiencia de vida consciente, resolviendo tus nudos internos. Es, definitivamente, un cambio de percepción. Y cuando tú cambias, tu mundo cambia.

Y, tal como escribe Isabel Solana, querida profesora y formadora de Kundalini Yoga, “Yoga no es una religión pero es para el espíritu, no es una gimnasia pero es para el cuerpo, no es una filosofía pero es para la mente. Hay tantos yogas como yoguis, tantos caminos como buscadores y una sola experiencia que alumbra a la humanidad entera sin titubeos, que alumbra las noches de desasosiego… la experiencia del amor, la paz interna.”

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Yoga es dejar de creer que eres las experiencias de esta vida y ver aquello de ti que es inmutable

Una afinada técnica

Afortunadamente, miles de años de experimentación, de prueba y error, nos han dejado una afinada técnica en la que apoyarnos para deambular este camino del yoga. Utilizamos ásanas (posturas), pranayama (técnicas de control de la respiración), mantra (repetición de sonidos), mudras (gestos), bhandas (cierres energéticos)… y muchos otros trucos para acercarnos al estado de yoga.

Utilizamos el cuerpo, pero yoga va mucho más allá del cuerpo. Y el cuerpo no es límite para el yoga. Yoga es para todos: “si puedes respirar, puedes hacer yoga”, dicen. El objetivo no es realizar posturas imposibles, como te puedes imaginar.

Involucramos también la mente para ponerla a nuestro favor. Tenemos unos preciosos sustentos filosóficos en los que basarnos, que nos ayudan a discernir y a encontrar el camino.

Y meditamos, sobre todo meditamos. En movimiento y en reposo. En silencio o cantando mantras. Ofrecemos anclas a la mente para poder prestar atención plena al momento presente. Ello nos proporciona la capacidad de observar la llegada de los pensamientos, y nos ofrece un instante de libertad: decidir si actuamos y cómo, dejando de estar abocados a reaccionar de forma instintiva.

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El cuerpo no es límite para el yoga, el yoga es para todos: si puedes respirar, puedes hacer yoga

Los efectos reales

El yoga tiene merecida fama de ser la panacea… enseña a los pulmones a respirar plenamente, deshace el nudo del estómago, trata el cuerpo con firmeza y flexibilidad, quita el peso sobre los hombros, es bálsamo para los nervios y calma el discurso mental.

Están más que demostrados científicamente los beneficios sobre el cuerpo. Articulaciones, musculatura y fascias se ven favorecidas por la práctica. Determinados tipos de yoga, como el kundalini, benefician además los sistemas que mantienen el organismo (inmunitario, endocrino, circulatorio, nervioso…) y, en un plano más sutil, trabajan con la energía vital.

Según el Dr. Stephen Parker, catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Minneapolis, USA, y profesor de yoga, “mantener la atención en el presente como se hace en yoga opera físicamente en el lóbulo frontal de la corteza cerebral, que es la parte del cerebro que organiza al resto del sistema nervioso central”.

Podemos entender el yoga como una disciplina holística respetuosa con la verdad de cada uno. No añade nada a tu sistema sino que pone en evidencia los estorbos que impiden que nos podamos ver neutralmente. Vaya sorpresa, vas buscando flexibilidad para tu espalda y te encuentras a ti mismo…

Cristina Franch y equipo Happy Yoga

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