CREACIONS

Altiro

23-trentadies-cuento

Por Souvarine

Poco a poco, secretamente, Chile construyó el mayor cañón del mundo entre los infinitos campos de hielo de la Antártida. Los barcos que pacientemente fueron llevando el material pasaron por completo inadvertidos a los ojos del resto de países, confundidos con los centenares de otros barcos que, pacientemente también, uno tras otro van llevando comida y combustible a los científicos que sufren los inviernos más fríos del planeta. Y de repente, el disparo. Viena y todo lo que había a 100 kilómetros a la redonda de Viena fue pulverizado en un segundo.

Por qué se escogió Viena, no se sabe. Quizá fue una ciudad escogida al azar, quizá fue una íntima venganza del presidente Guzmán, del que después se ha sabido que de joven andaba enamorado de una perversa austríaca de ojos claros y cabello oscuro. Pero tampoco importa. Lo único que importa es que la tecnología utilizada es, todavía hoy, desconocida. No es un misil, no es un rayo. Según dicen es una especie de onda que, atravesando el planeta, quizá multiplicada por la incalculable energía que se esconde bajo nuestros pies, arrasa todo lo que encuentra al salir por el otro lado. Unos cinco millones de muertos, se calcula que hubo. Lo mejor es que fue una muerte limpia, sin radiación ni humaredas ni nada de nada, una auténtica volatilización.

Desde entonces Chile domina el mundo. Bastó con arrasar Montevideo y media Buenos Aires para que toda América del Sur se convirtiese en territorio nacional. Los Estados Unidos y Rusia vacilaron un poco, pero la simple mención de cargarse Dallas y Moscú hizo que todos sus ejércitos quedaran bajo mando santiaguino. Imagino que ambos países tienen planes de resistencia y contragolpe, pero no hay nada que se pueda hacer contra el cañón. Y como no podía ser de otro modo, tras la rendición de Estados Unidos y de Rusia todo el mundo se rindió. Ahora somos todos chilenos.

¿Por qué Chile? -se preguntan todavía algunos despistados. Pues porque sí. Podría haber sido India, o China, pero fue Chile y ya está. Ahora el chileno es lengua oficial en todo el mundo. Hace gracia oír a los españoles decir “sí, poh” y “cachai” con total normalidad. El resto lo va aprendiendo poco a poco. La erre fuerte cuesta bastante en algunos continentes, pero al cabo de una generación ya no será ningún problema.

Afegir comentari

Fes clic aquí per publicar un comentari

*

Articles relacionats

Si continua utilizando el sitio, usted acepta el uso de cookies. más información

La configuración de las "cookies" en este sitio web se activa para darle una mejor experiencia de navegación. Si continúa utilizando este sitio web sin cambiar la configuración de las "cookies" o sin hacer clic en "Aceptar" a continuación, usted está consintiendo a la misma el uso de dichos "cookies".

Cerrar